Yo también fracasé ¿y?
A todos nos dijeron alguna vez que aprendimos de los errores. Yo preferiría evitarlos a veces.
Esto fue, si no me acuerdo mal, en el 2021. Estaba en el mundo de las capacitaciones desde hacía varios años, pero esto era diferente. Una vieja alumna me contactó porque, lo de siempre: “una amiga, de una clienta, de mi socia”. Me hace el contacto con una consultora en Perú y me hacen un requerimiento sencillo:
“Un cliente quiere una capacitación sobre la importancia del storytelling”
El pedido parecía sencillo. Pero aún así, le pedí por favor reunirme con la empresa para conocer lo que precisaban y poder armar el curso ideal para ellos.
Como suele pasar muchas veces, se postergó una y otra y otra vez hasta que, si mal no recuerdo, 9 meses después (un bebé se gestó completo en esa espera) decidieron avanzar.
Le pido a la consultora que organice otra reunión con el cliente para poder confirmar todo, pero ella me dice que estábamos un poco apretados de tiempo y que debíamos coordinar fecha. Estaba bastante tapado de trabajo, de hecho quién era mi pareja en ese momento me cubría en una parte porque se me superponía con otras capacitaciones.
¿Cuál fue el resultado? Una calificación de 2.5 sobre 5. ¡LA PEOR! Para mí es material de trabajo y reflexión recibir un 4 sobre 5. ¿Por qué? Porque tengo cosas para trabajar y es una percepción general de lo que pasó.
El problema fue 100% mío. No tendría que haber avanzado nunca con una capacitación sin esa última reunión con el cliente (yo la llamo “Reunión de propósito”). La empresa lo que buscaba era, a través del storytelling, potenciar sus ventas y fomentar entre el equipo la cultura de la empresa. ¡NADA QUE VER!
En el momento, no les voy a sentir, me sentí muy mal, pero de todo se aprendé. Eso sí: creo, que esa empresa no me volverá a contratar (sí, soy muy observador).
Dani.