Hasta Disney se la mandó
¿Sabés qué es Disney? ¿Tuviste la oportunidad de ir? ¿Sabías que estuvo a punto de quebrar por un GRAN fracaso?
Estoy seguro de no tener las respuestas a todas las preguntas. Por eso me propuse estar atento para que no me pase "lo de Disney". Y no, no es algo bueno, es algo malo eso.
Aunque a veces me cueste entender y aceptarlo: darse la cabeza contra la pared es la forma de aprender, es como una pieza fundamental en el desarrollo y la gestación de ideas. La receta es aplicar herramientas una y otra vez hasta alcanzar el objetivo que me propuse. Pero, teniendo en claro, que me la voy a mandar una y otra y otra y otra vez, y cuando "la pegue", estar preparado.
A veces el principal problema de las grandes empresas o de sus líderes, es replicar las fórmulas que una vez funcionaron como experiencias absolutas. Muchas veces lo que resulta para una empresa o para un equipo, no se puede replicar en otro sitio (probá decirle a tu actual pareja el nombre de tu ex. ¿Viste? No siempre lo viejo funciona). Así como nos pasa a nosotros puede pasar a escalas muy grandes, como lo fue en el caso de EuroDisney en París.
Disneyland en California (1955), fue el único proyecto que Walt Disney vió antes de morir. Pero desde ese parque se sentó un precedente y una cultura de empresa que años más tarde (16 para ser exactos) se replicó con resultados más que positivos en Orlando. Pero en 1992, casi 40 años después, se trató de replicar el mismo modelo de negocio en el viejo continente: París fue la ciudad elegida. Muchos fueron los fallos a la hora de plantear el negocio, pero lo principal fue la cultura. El Estadounidense posee una cultura de trabajo diferente a la del Francés. La imagen corporativa y la sonrisa de buenos días eran considerados hechos de imperialismo que el francés no veía con buenos ojos. Se llenaron de críticas en todos los medios de comunicación, la empresa de nuestro amigo Mickey cometía el error de declarar: “Hacerlo como nosotros decimos, porque sabemos hacerlo mejor”.
De haber seguido por ese camino, Eurodisney debería haber cerrado sus puertas a los pocos años por no poder adaptarse a un contexto y una cultura diferente. (Igual, no se la llevaron de arriba. En un año y medio perdieron 1.000 millones de dólares). Su rebranding fue tan importante que hasta decidieron el cambio de nombre (de Eurodisney a Disneyland París), comenzaron a vender vino en los parques (y tambien picadas de queso en la zona de Ratatouille. Recomiendo fuerte!) y tuvieron que adaptar el manual del empleado. (Los medios de comunicación, al hablar del Louvre, Versalles o la Torre Eiffel, se referían a Eurodisney como un “Chernobyl Cultural”).
En conclusión: ahora la está rompiendo (aunque no es ni cerca como en Orlando). Los grandes resultados muchas veces tardan en llegar, y a veces no tenemos la espalda para bancar el proceso. La adaptación al cambio debe ser una de nuestras ventajas, y no solamente como una virtud a la hora de completar nuestro currículum, sino como base. Si no te interesas en el cliente, es muy difícil que el cliente se interese en vos.
Dani.