Gano cuando tengo razón

Hay dos tipos de pensamientos: el mío y el equivocado

Gano cuando tengo razón

No sé quién fue el sabio, el inteligente que decidió empezar a inculcar que una discusión “se gana” cuando tenés razón. ¿Cuál es el objetivo de tener razón? ¿Cuál es el objetivo de la discusión? Nosotros nos comunicamos con otras personas con el fin de intercambiar ideas, de hacerle saber lo que pensamos, de conocer aquello que la otra persona piensa y descubrir nuevos puntos de vista. Dentro de esos nuevos puntos de vista que pueden darse, quizás, descubrimos uno que va en contraposición a lo que nosotros sostenemos en un principio de la conversación. ¿Y ahí qué pasa? Nos olvidamos del objetivo de la conversación y empezamos a pensar en “si dejo de tener razón soy un débil” o “esta no la puedo perder”. Y cuando aparece ese pensamiento: automáticamente perdimos.

Tener o no razón es subjetivo, desde muchos puntos de vista. Muchas veces lo que discutimos son interpretaciones y no hechos. Para repasar: los hechos son aquellas cosas indiscutibles, como “el Dibu Martinez mide 1,95” y una interpretación es justamente una apreciación subjetiva de algo, como ser “el Dibu Martinez no es tan alto”. ¿Cómo llegamos a esa conclusión? Porque quizás quien lo dice mide 2,16 y es Shaquille O’Neal que mide 2,16 m). 

Entonces el gran problema de dar por absolutas cosas que sencillamente creemos, es lo que nos lleva a escuchar personas que digan sobre nosotros “con él no se puede hablar, siempre quiere tener razón”. Y muchas veces, buscar tener siempre la razón tiene sus riesgos.

  • Las personas dejan de interesarse en nuestra opinión;

  • No generan más espacios de conversación con nosotros;

  • Terminan dándonos la razón “cómo a los locos” con tal de no escucharnos más;

  • Discusiones pequeñas terminan en una pelea y malos entendidos por falta de comprensión.

Entonces, la conclusión es: si todo el tiempo buscás tener razón, lo que vas a conseguir es no tener con quien mantener conversaciones. Y no nos olvidemos que las conversaciones son las que nos hacen conocer más de lo que sabemos hasta ahora. Porque como dice el filósofo contemporáneo Martin Cirio:

 

Yo nunca pierdo: o gano o aprendo.



Dani.